« por Diego Flores »
 

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  RÍO LIMAY Longitud: 430 km, de los cuales casi 250 km pertenecen a los embalses. Superficie de la cuenca: 63.700 km². Nombre: voz araucana que significa "transparente", "límpido". Fue descubierto por Francisco Villagrán en 1552.

S
alvando el Río Negro (que la contiene), la cuenca del Limay resulta la más extensa y variada de la Patagonia. Con 37 lagos de importancia y mas de 10.000 km² de Parques Nacionales resguardando sus cabeceras, ofrece un universo de pesca sumamente rico. A ello se le agrega que sirve de límite a dos provincias patagónicas: Río Negro (margen sur) y Neuquen (margen norte). Si esta obra hubiese sido escrita hace 30 años las divisiones del Limay habrían sido muy distintas. Una muy probable sería la siguiente: Limay superior (entre su nacimiento en el Nahuel Huapi y la confluencia con el río Collon Cura) y Limay inferior (14) (entre las confluencias de los ríos Collon Cura y Neuquen). Se agregaría la tipificación de varios tramos intermedios, que incluirían fallas geológicas y desembocaduras de ríos (ej: Traful). En la actualidad, la amarga realidad de cinco represas interconectadas lo han transformado de plano. De oeste a este ellas son Alicura, Piedra del Aguila, Pichi Picun Leufu, Chocón y Arroyito. Para interpretar sus efectos se recomienda ver "Aguas de la Patagonia". Dentro de los más recientes y negativos se destaca el área de "enfermedad de la burbuja" (bubble disease) ubicada aguas abajo de Pichi Picun Leufu. Ésta tiene origen en el mal diseño del vertedero, que provoca una sobresaturación de gases en el aguas. El efecto sobre los peces se evidencia como burbujas bajo las escamas, necrosis de tejidos y una elevada tasa de mortalidad. Ciertas apreciaciones han mostrado que la especie mas afectada es la trucha marrón, paradójicamente la estrella indiscutida. A pesar de los hachazos recibidos, el noble Limay aún puede codearse con los ríos trucheros más importantes del planeta. Especialmente cuando se trata de marrones gigantescas (más disponibles durante los runs reproductivos). A la luz de su enorme potencial se lo dividió en varios tramos, que a diferencia del resto de los cursos, fueron analizados como ríos en si mismos. Ellos son: Limay superior, Limay medio y Limay inferior.


(14)
De hecho los araucanos llamaban a este tramo Limay Leuvu, tras la ligera pérdida de transparencia de la unión con el Collon Cura.


 





 «  Fotografía de Daniel Roy Wegrzyn »
::Vista aérea de la boca del Río Limay::
:: Fotografía de Daniel Roy Wegrzyn::


 


 

 

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« Diego Flores reduciendo a una marrón de buen porte »
:: Diego Flores capturando una buena marrón ::




En la Barda lo ideal es intentar a primera o última hora, prospecteando el "Chupón"con lances largos que cubran la mayor superficie posible.









« Marrón medianita del Limay »
::Marrón mediana del Limay::





 

LIMAY SUPERIOR

Longitud: 59,8 km. Caudal: medio anual (224 m³/seg), media diciembre (276,63 m³/seg) y media abril (110,3 m³/seg). Caudal máximo registrado 658 m³/seg. -

Ser el colector del enorme lago Nahuel Huapi lo erige como uno de los ríos más importantes de la Patagonia. Rodeado por un bellísimo paisaje de transición posee una anatomía privilegiada, con numerosas islas, brazos menores y una estructura clásica de corredera-pool (espaciados entre 150 y 400 m). Su espesa vegetación ribereña está compuesta por sauces mimbres y michais. Sus aguas, en extremo cristalinas, corren sobre un lecho de guijarros y piedra bola. Con aguas altas el Limay adopta la forma de un run desdibujado e interminable. En estas circunstancias, y al contrario de lo que muchos creen, se dan muy buenas chances con tiros de solo 10 m (especialmente bajo los sauces de nuestra orilla). Las truchas más abundantes son arco iris y marrones. Excepcionalmente se capturan salmones encerrados cerca de Confluencia (por contagio del río Traful). Las percas de boca chica y los puyenes chicos resultan más numerosos en los pools próximos al embalse de Alicura. Debido a la cercanía de San Carlos de Bariloche, y un fácil acceso por asfalto, el Limay Superior recibe una enorme presión humana (tanto furtiva como recreacional). De aquí que su pirámide de población refleje claros síntomas de sobrepesca. En su base se encuentran truchas de 25 a 40 cm en cantidad, sobre todo arco iris. En el ápice se destacan enormes residentes, de 65 a 80 cm (3 a 8 kg), con amplia predominancia de marrones. Por lo mermada, son muchos los días en que la franja ideal (entre 40 y 65 cm) parece brillar por su ausencia. Para un mejor análisis de sus cualidades, conviene dividirlo en dos tramos: boca del Limay y Limay superior propiamente dicho.

Boca del Limay

Si bien una embocadura sólo incluye el punto donde el lago cobra velocidad e ingresa al río, desde el punto de vista reglamentario la boca del Limay se extiende desde 200 m a ambas márgenes del lago y el puente de la Ruta N 237. Este pesquero cuenta con un represado semisumergido (producto de la compresión glaciaria) formado por roca blanda e incrustaciones más duras. Esta estructura en forma de cuña, con su lado ancho taponando el río, es conocida como la Barda del Limay; por lejos el pesquero más caliente del río. Normalmente recién se ingresa a la Barda a partir de febrero, pero con niveles bajos puede adelantarse hasta dos meses. La primera vez, debido al riesgo que implica su vadeo, se recomienda hacerlo con la ayuda de un local. La Barda presenta una subida por cada margen; Neuquen a la derecha y Río Negro a la izquierda. Según el sitio elegido existen chances a favor y en contra. El lado neuquino paga con lances más cortos, soporta varios pescadores a la vez y ofrece más cantidad piques. Por el contrario, requiere de equipos pesados y tippets fuertes. La profusión de rocas y aristas filosas imponen una presión máxima durante toda la lucha (en especial con aguas bajas). El lado rionegrino requiere tiros largos, vadear profundo y subirse a rocas puntuales. Como contrapartida, permite equipos más livianos, ya que cuenta con un campo de lucha menos accidentado (sobre todo con el río bajo). En la Barda lo ideal es intentar a primera o última hora, prospecteando el Chupón (15) con lances largos que cubran la mayor superficie posible. Se la pesca aguas arriba en deriva muerta, valiéndose de reach casts para que la mosca navegue lejos de la línea. Si el pesquero luce inalterado, comienze con tiros cortos ya que los peces pueden ubicarse muy cerca; literalmente sobre nuestro pies. En este pesquero se impone un S.T. de hundimiento II ó III, líderes de 6 a 7 pies (rematados entre 2X y 0X) y streamers del tipo Tarantula Marabou Muddler, Matuka, Rabbit o Woolly Worm Rubber Legs Nº 2 ó 4. Ciertos aficionados han obtenido furibundos piques con S.T. flotantes y grandes secas del tipo Conehead Mouse o Bomber. Es común que a media mañana se produzcan densas oviposiciones de tricópteros, que otorguen chances formidables con secas pequeñas, con sólo moverse unos cincuenta metros a ambas márgenes del lago. Ya en el río, los puntos más interesantes se encuentran en la caída del Chupón (justo detrás de la Barda), el Run de los Álamos y el famoso Pozón del Molino (el equivalente del Pozón de los Giles en el Chimehuin). Este sitio resulta la primera parada de las migratorias que ingresan del Nahuel Huapi. La boca del Limay ofrece chances muy sólidas con truchas de entre 2 y 6 kg de excepcional robustez (el promedio de las marrones ronda los 3 kg) y es usual que todas las temporadas se capturen ejemplares de 7 a 11 kg. Pero relacionar estas posibilidades con un éxito seguro se transforma en una utopía desdichada. Como toda boca guarda secretos muy caros, y develarlos o ajustarse a ellos requiere tiempo, determinación y paciencia. Sobre todo mucha paciencia.

(15)
Área de succión sobre el lago.



 

 




« soberbia marrón capturada a fines de Marzo en el Limay superior »
:: Soberbia marón capturada a fines de Marzo en los primeros tramos del Limay Superior ::








(17) Buceando con tanque, Roger Whewell registró truchas de más de 1 m de largo.










En el Limay el alimento por antonomasia son las pancoras y langostas de agua dulce.-











«  una de las lindas de la boca del Limay »
:: Ricardo Picapietra y una gran marrón de la boca a punto de recuperar su libertad ::





« Agradecemos profundamente a Diego Flores »

 

Resto del curso

Un par de kilómetros debajo de la boca (sobre la margen de Río Negro), se llega al límite de la estancia San Ramón. A la altura del alambrado se encuentra El Pozón de las Viejas. Siguiendo por el río se llega a Los Corrales, distinguible a simple vista por los cercos dispuestos en la orilla. Si bien no resultan muy pagadores, en marzo y abril pueden dar enormes migratorias (especialmente a primera y última hora). Sí en cambio, se toma por la Ruta N 237 hasta la estancia Fortín Chacabuco (previo pago de un modico arancel) se ingresa al área de Rincón Chico. Muy bien cuidada, ofrece abundancia de peces medianos y la posibilidad de intentar en míticos pesqueros como Tranquera Blanca, la desembocadura del arroyo Chacabuco y la Curva Grande (el pool favorito del gran Zapico Antuña). Valiéndose de una balsa y pescando de la margen rionegrina, se da con el mejor lado del pool de Rincón Chico. Aquí se llevan las palmas los lanzamientos de distancia máxima con streamers grandes (pero aerodinámicos), accionados lo más cerca posible de los mimbres de la orilla contraria. A partir de este punto el río se aleja de la ruta, hasta el Anfiteatro. Este tramo incluye el acceso público de La Perca, el Pozón de la Suegra, el Gallinero y los white cliffs de Rincón Grande. Muy bonito y variado, ofrece brazos, desbordes, lagunas anexas y gigantescos pozones, entre muchos otros accidentes (16). A dos kilómetros del Anfiteatro se ingresa en una monumental formación de basalto que encajona al Limay entre abruptas murallas. Ello genera inmensas ollas donde la profundidad supera los 20 m; verdaderos reservorios de gigantes inalcanzables para la mosca (17). Ya en el Anfiteatro, el río se divide en varios brazos que a brindan muy buenas chances con equipos livianos, secas y ninfas. Nuevamente pegado a la Ruta N 237, se suceden la desembocadura del arroyo Corral, el Bosque Quemado y la Lonja, imprescindibles tras buenas residentes. A la altura de Villa Llanquin el río se divide en nuevos brazos, que resultan una buena opción de presentar suficiente agua. Pasados los caseríos, el valle del Limay se encajona y el paisaje se vuelve más bello y escarpado. Aquí se suceden La Lipela, la apretada S del arroyo Carbón, el Camping, Rincón de Creide, La Cruz y Van Ditman. Muy cercanos a la ruta, rinden mejor desde la margen rionegrina. Balseada de por medio, el Limay superior nos abre un panorama más contundente. Muchos guías ofrecen este servicio, junto a la sapiencia sin la cual resulta difícil que este río pague. Normalmente se lo parte en cuatro estaciones de balseo. La primera, entre la boca y Rincón Chico, más recomendable con las corridas reproductivas de marzo en adelante. La segunda, entre Rincón Chico y Balsa Maroma, se reciente con las balseadas de turismo estudiantil. Las últimas dos se extienden entre la Balsa Maroma y La Lipela, y entre La Lipela y La Cruz (la segunda bastante utilizada con el arribo de los migratorios de Alicura). Como aspecto negativo ofrece demasiadas arco iris domésticas (provenientes de las pisciculturas del embalse) y percas de boca chica. Estas últimas pueden superar los 60 cm (2,5 - 3 kg).

(16)
Esta sección era la preferida del Bebe Anchorena y Charles Radziwill. (17) Buceando con tanque, Roger Whewell registró truchas de más de 1 m de largo.

Aporte de alimento

En el Limay el alimento por antonomasia son las pancoras y langostas de agua dulce (junto a Chilina representan más del 80% de la ingesta de las truchas adultas). Los pequeños juveniles de trucha, producto del desove en el río, también resultan ofertas sumamente tentadoras. Entre los insectos acuáticos de mayor importancia sobresalen los tricópteros (especialmente Scrimidea annulicornis y Glososomátidos) y varios géneros de efemerópteros (Penaphlebia, Meridialaris y Baetis). También existen ejemplares de Chiloporter, aunque en muy escaso número. Los quironómidos abundan, pero sólo son representativos a fines de temporada o con aguas muy bajas. Los anfípodos, insectos terrestres (tucuras y pulgones del sauce) y plecópteros resultan menos relevantes.

Técnicas y equipamiento

Con aguas altas o en busca de grandes trofeos se imponen streamers y equipos potentes (N 6, 7 u 8 de acción rápida). Las líneas más apropiadas son S.T. de hundimiento III ó IV, con un corredor extrafino para lograr más distancia y obtener un mejor control en derivas largas. Si bien tirar lejos es determinante, hundir la mosca hasta la profundidad correcta resulta igual de necesario. Entre los streamers, Rabbit, Patagonia Bugger, Matuka Cristal Bugger, Fuzzy Wuzzy Rubber Legs y Matuka (entre N 2 y 6) resultan los más efectivos, sobre todo en colores negro, oliva o canela; solos o combinados con naranja o bataráz (teñido de amarillo). La adición de materiales sintéticos perlados, patas de goma o bead heads pueden mejorar las respuestas. Con el aumento de la temperatura y la presión de pesca las truchas del Limay se vuelven muy ariscas, rechazando de plano a los modelos clásicos. Ante este panorama se impone bajar el tippet a un 3X ó 4X y emplear mini streamers. Dos modelos indispensables son Prince Bugger y Mini Rabbit, no mayores a un N° 8 (1XL). Para pescar con secas o ninfas en sectores bajos y brazos, bastará una caña N 4 ó 5 de acción media y una línea W.F. flotante. A fines de temporada o con aguas bajas se logran perfomances similares con equipos ultralivianos. Debido a la gran cantidad de tricópteros (especialmente del genero Scrimidea), se obtienen muy buenas respuestas con sus imitaciones. Al respecto, las Goddard Caddis, Elk Caddis, San Pupa o Yellow Wet entre Nº 10 y 16 resultan mortíferas. Se le agregan ninfas impresionistas del tipo Jabalí o Ida May entre N 8 y 12, junto a atractors del tipo Hi-vis Foam X o Bombers (capaces de levantar verdaderos leviatanes en riffles de menos de 1,5 m de profundidad).

Accesos: se parte de San Carlos de Bariloche por la R.N. Nº 237, hasta que tras 16 km de asfalto se llega a la boca. Siguiendo por la misma vía se dispone de más de 40 km con numerosos accesos. Restricciones especiales: boca del río Limay, entre 200 m a ambas márgenes del lago Nahuel Huapi y el puente sobre la Ruta N 237: mosca solamente, anzuelo sin rebaba y devolución obligatoria. Entre el puente y Villa Llanquin sólo se permite pesca con anzuelo sin rebaba y devolución obligatoria. Entre Villa Llanquin y el embalse Alicura, límite diario: 1 trucha.



 








 

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