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Soberbia marón capturada a fines de Marzo en los primeros tramos
del Limay Superior ::
(17) Buceando con tanque, Roger Whewell registró truchas de más
de 1 m de largo.
En
el Limay el alimento por antonomasia son las pancoras y langostas de agua
dulce.-
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Ricardo Picapietra y una gran marrón de la boca a punto de recuperar
su libertad ::
«
Agradecemos profundamente a Diego Flores »
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Resto
del curso
Un par de kilómetros debajo de la boca (sobre la margen de Río Negro),
se llega al límite de la estancia San Ramón. A la altura del alambrado
se encuentra El Pozón de las Viejas. Siguiendo por el río se llega a Los
Corrales, distinguible a simple vista por los cercos dispuestos en la
orilla. Si bien no resultan muy pagadores, en marzo y abril pueden dar
enormes migratorias (especialmente a primera y última hora). Sí en cambio,
se toma por la Ruta N 237 hasta la estancia Fortín Chacabuco (previo pago
de un modico arancel) se ingresa al área de Rincón Chico. Muy bien cuidada,
ofrece abundancia de peces medianos y la posibilidad de intentar en míticos
pesqueros como Tranquera Blanca, la desembocadura del arroyo Chacabuco
y la Curva Grande (el pool favorito del gran Zapico Antuña). Valiéndose
de una balsa y pescando de la margen rionegrina, se da con el mejor lado
del pool de Rincón Chico. Aquí se llevan las palmas los lanzamientos de
distancia máxima con streamers grandes (pero aerodinámicos), accionados
lo más cerca posible de los mimbres de la orilla contraria. A partir de
este punto el río se aleja de la ruta, hasta el Anfiteatro. Este tramo
incluye el acceso público de La Perca, el Pozón de la Suegra, el Gallinero
y los white cliffs de Rincón Grande. Muy bonito y variado, ofrece brazos,
desbordes, lagunas anexas y gigantescos pozones, entre muchos otros accidentes
(16).
A dos kilómetros del Anfiteatro se ingresa en una monumental formación
de basalto que encajona al Limay entre abruptas murallas. Ello genera
inmensas ollas donde la profundidad supera los 20 m; verdaderos reservorios
de gigantes inalcanzables para la mosca (17).
Ya en el Anfiteatro, el río se divide en varios brazos que a brindan muy
buenas chances con equipos livianos, secas y ninfas. Nuevamente pegado
a la Ruta N 237, se suceden la desembocadura del arroyo Corral, el Bosque
Quemado y la Lonja, imprescindibles tras buenas residentes. A la altura
de Villa Llanquin el río se divide en nuevos brazos, que resultan una
buena opción de presentar suficiente agua. Pasados los caseríos, el valle
del Limay se encajona y el paisaje se vuelve más bello y escarpado. Aquí
se suceden La Lipela, la apretada S del arroyo Carbón, el Camping, Rincón
de Creide, La Cruz y Van Ditman. Muy cercanos a la ruta, rinden mejor
desde la margen rionegrina. Balseada de por medio, el Limay superior nos
abre un panorama más contundente. Muchos guías ofrecen este servicio,
junto a la sapiencia sin la cual resulta difícil que este río pague. Normalmente
se lo parte en cuatro estaciones de balseo. La primera, entre la boca
y Rincón Chico, más recomendable con las corridas reproductivas de marzo
en adelante. La segunda, entre Rincón Chico y Balsa Maroma, se reciente
con las balseadas de turismo estudiantil. Las últimas dos se extienden
entre la Balsa Maroma y La Lipela, y entre La Lipela y La Cruz (la segunda
bastante utilizada con el arribo de los migratorios de Alicura). Como
aspecto negativo ofrece demasiadas arco iris domésticas (provenientes
de las pisciculturas del embalse) y percas de boca chica. Estas últimas
pueden superar los 60 cm (2,5 - 3 kg).
(16) Esta
sección era la preferida del Bebe Anchorena y Charles Radziwill.
(17)
Buceando con tanque, Roger Whewell registró truchas de más de 1 m de largo.
Aporte de alimento
En el Limay el alimento por antonomasia son las pancoras y langostas de
agua dulce (junto a Chilina representan más del 80% de la ingesta de las
truchas adultas). Los pequeños juveniles de trucha, producto del desove
en el río, también resultan ofertas sumamente tentadoras. Entre los insectos
acuáticos de mayor importancia sobresalen los tricópteros (especialmente
Scrimidea annulicornis y Glososomátidos) y varios géneros de efemerópteros
(Penaphlebia, Meridialaris y Baetis). También existen ejemplares de Chiloporter,
aunque en muy escaso número. Los quironómidos abundan, pero sólo son representativos
a fines de temporada o con aguas muy bajas. Los anfípodos, insectos terrestres
(tucuras y pulgones del sauce) y plecópteros resultan menos relevantes.
Técnicas y equipamiento
Con aguas altas o en busca de grandes trofeos se imponen streamers y equipos
potentes (N 6, 7 u 8 de acción rápida). Las líneas más apropiadas son
S.T. de hundimiento III ó IV, con un corredor extrafino para lograr más
distancia y obtener un mejor control en derivas largas. Si bien tirar
lejos es determinante, hundir la mosca hasta la profundidad correcta resulta
igual de necesario. Entre los streamers, Rabbit, Patagonia Bugger, Matuka
Cristal Bugger, Fuzzy Wuzzy Rubber Legs y Matuka (entre N 2 y 6) resultan
los más efectivos, sobre todo en colores negro, oliva o canela; solos
o combinados con naranja o bataráz (teñido de amarillo). La adición de
materiales sintéticos perlados, patas de goma o bead heads pueden mejorar
las respuestas. Con el aumento de la temperatura y la presión de pesca
las truchas del Limay se vuelven muy ariscas, rechazando de plano a los
modelos clásicos. Ante este panorama se impone bajar el tippet a un 3X
ó 4X y emplear mini streamers. Dos modelos indispensables son Prince Bugger
y Mini Rabbit, no mayores a un N° 8 (1XL). Para pescar con secas o
ninfas en sectores bajos y brazos, bastará una caña N 4 ó 5 de acción
media y una línea W.F. flotante. A fines de temporada o con aguas bajas
se logran perfomances similares con equipos ultralivianos. Debido a la
gran cantidad de tricópteros (especialmente del genero Scrimidea), se
obtienen muy buenas respuestas con sus imitaciones. Al respecto, las Goddard
Caddis, Elk Caddis, San Pupa o Yellow Wet entre Nº 10 y 16 resultan mortíferas.
Se le agregan ninfas impresionistas del tipo Jabalí o Ida May entre N
8 y 12, junto a atractors del tipo Hi-vis Foam X o Bombers (capaces de
levantar verdaderos leviatanes en riffles de menos de 1,5 m de profundidad).
Accesos: se parte de San Carlos
de Bariloche por la R.N. Nº 237, hasta que tras 16 km de asfalto se llega
a la boca. Siguiendo por la misma vía se dispone de más de 40 km con numerosos
accesos. Restricciones especiales: boca del río Limay, entre 200 m a ambas
márgenes del lago Nahuel Huapi y el puente sobre la Ruta N 237: mosca
solamente, anzuelo sin rebaba y devolución obligatoria. Entre el puente
y Villa Llanquin sólo se permite pesca con anzuelo sin rebaba y devolución
obligatoria. Entre Villa Llanquin y el embalse Alicura, límite diario:
1 trucha.
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