Nota corresp. a 10° edición[ Diciembre ~ Enero] « por Mariano Ravizza»   ::haga clíck para entrar al home::  

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  El llamado telefónico del día anterior al viaje confirmó aquello que más temía: el río había crecido bastante durante las últimas horas; sumado a eso durante toda la noche había estado lloviendo, y mucho. Todo hacía suponer que la pesca estaría dura. El destino elegido había sido la Estancia "El Dorado" de Carlos D. Sanchez. El casco de esta estancia esta estratégicamente ubicado, permitiendo un cómodo y rápido acceso al río Corriente y al corazón mismo de los esteros, convirtiéndose en un lugar de una ductilidad única. Como habíamos arreglado llegamos a la localidad correntina de Mercedes (sede central del Gauchito Gil) muy temprano, y allí estaba Carlos esperándonos, para recorrer en su cómoda doble tracción los últimos 65 Km. que nos separaban del sueño de pescar dorado en uno de los ámbitos más bonitos. Las lluvias caídas habían desmejorado bastante el camino, por lo que llegar nos demandó casi dos horas de marcha a través de un escenario que recreaba a la perfección esos paisajes africanos que se ven en documentales. Luego de traspasar varias tranqueras, y en medio de un ambiente tapizado de pastos y vegetación baja comenzaba a verse a lo lejos el lugar donde nos hospedaríamos los siguientes dos días; erigiéndose en medio de la nada y con un fuerte contraste de verdes, como si fuese un oasis de hospitalidad y buen gusto. Desayunamos, preparamos los equipos y nos lanzamos a la embarcación que nos aguardaba lista. Navegamos unos tres minutos como mucho, para detenernos en el primer *run profundo y de corriente pareja. Tuve que insistir bastante para que Carlos tomara una caña #8 que yo había llevado. Al tercer o cuarto cast, cuando la línea salía de la deriva natural y se aceleraba por el drag, vino el primer pique, que en realidad fue pique y despedida, ya que el tippet del 0,30mm se cortó en el acto. Eso nos conmocionó, nos mirábamos desconcertados y hasta creo que hubo algún insulto revoloteando en el aire. Mientras tanto el clima amenazante de la mañana iba dejando lugar a un cielo celeste inmaculado. Como habíamos previsto, el brusco cambio del nivel del río estaba tornando a la pesca en un hueso duro de roer.  





 

 

 

 



  Durante el almuerzo intercambiamos opiniones con otros dos pescadores que compartían con nosotros la estadía y que estaban allí desde el día anterior. Esa mañana solo habían logrado clavar un par de ejemplares. No era su primera vez en la estancia "El Dorado", por lo que en esas charlas propias de pescadores nos contaron de días en los que habían capturado ejemplares de hasta diez kilogramos de peso, entreverados entre muchos otros de entre 3kg y 5 Kg. Estas anécdotas se convierten en inyecciones de ánimo para aquellos días cuando la pesca se pone particularmente difícil, ya que hacen que se recupere la fé y las ganas de insistir. Así luego de una tarde de búsqueda y mucha energía logramos dar con algunos doradillos de pequeño tamaño, pero que lograban mantenernos activos.  




 

 

 

 


  El segundo día se le dedicaríamos a los esteros, que están a solo cinco minutos de navegación de la estancia. Mientras navegábamos las prístinas aguas del río Corriente e ingresábamos en la laguna Itatí, límite final del sistema Iberá, el panorama cambió por completo: la vegetación se hizo cada vez más exuberante y el cálido aire se comenzó a perfumar por acción de algunas flores de tonalidades violáceas que emergían a través de los camalotales. Por otro lado la transparencia del agua dejaba a sus preciados habitantes al descubierto, muchísimos dorados se espantaban o incluso algunos nadaban con displicencia a escasos metros de la embarcación, en un espectáculo difícil de describir. Pero, hacer que esos dorados muerdan las moscas era otra cosa…. Sin razón aparente estaban "chúcaros", difíciles. El equipo elegido allí fue una caña #6 con una línea de flote, líder largo (2, 70mts,) y tippet del 0,30mm rematado con un shock wire (cable) de 10lbs. de color negro y de no más de 10 cm de largo (algo riesgoso). Lanzamientos largos y presentaciones prolijas son fundamentales en aguas cristalinas como la de los esteros. Durante esta segunda -y última- jornada logramos capturar varios doraditos. La pesca en nuestra breve estadía distó mucho de ser lo que habitualmente brinda el río Corriente y los Esteros, no obstante pudimos estar mano a mano con varios ejemplares del tigre de los ríos. La dura pesca fue la excusa perfecta para volver por revancha a uno de los lugares más lindos que ofrece nuestro país para la pesca del Dorado.-  

 


  La jornada en este lugar se divide en dos partes bien diferenciadas: la mañana y luego, después de un almuerzo y una siestita (obligada, ya que el sol del mediodía duele) se retoma a las cuatro de la tarde, con lo cual la jornada de pesca en temporada tiene alrededor de diez horas de actividad. La ubicación inmejorable de este lodge, permite almorzar en un ambiente climatizado, recuperar fuerzas y luego salir por la tarde para pescar las últimas y más productivas cuatro horas del día.  


 











 

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