Nota corresp. a 10° edición [Diciembre ~ Enero] «por Pablo Saracco»   ::haga clíck para entrar al home::  


 






" Todas las Fotografías fueron tomadas durabte el invierno y la primavera de éste año"

 

La naturaleza tiene un ritmo vital. El ser humano tiene el suyo también. Pero en la mayoría de los casos no existe sincronización entre ambos. ¿Qué es lo que quiero decir con esto? Pues bien, que a veces nuestro corazón late a un ritmo diferente que el de Natura.
Ella lleva un compás inalterable y preestablecido de cambios, reciclajes, interacciones, etc... no siempre comprendidos en su real dimensión. Nosotros experimentamos un ritmo muy cambiante que depende de innumerables factores.
Los relacionados con las emociones son a mi entender los principales motivadores de ese ritmo de carácter variable o inestable. Puedo dar muchos ejemplos de este defasaje humano-natural, pero el que motiva este artículo es precisamente el relacionado con el tema que más hace acelerar nuestro corazón y vivir situaciones que atentan contra la estabilidad emocional: cual otro sino la pesca.
Así, volviendo a los ciclos naturales, tenemos en el campo de la pesca, aquellos establecidos por el ritmo de vida de los peces, y los que propone el hombre tales como las temporadas por ejemplo.
Pero atención, los mismos ciclos que el hombre dispuso, son respetados, si, pero solamente por obra y gracia del razonamiento, ya que como dije antes el corazón experimenta algo muy diferente. Resumiendo, la mente entiende "razones" pero el corazón no. Hablando más claro, el "cuore" se desespera por ir a pescar siempre, a cada momento, pero la mente le pone el freno. Entonces por medio del uso de la materia gris sabemos que hasta que la temporada no comience no podemos ir a pescar...(ja,ja, andá decirle al corazón que no se puede). Bueno, a eso voy cuando escribo lo que escribo: qué sentimos los pescadores cuando no podemos ir a pescar (mente) pero estamos desesperados por ir (cuore). Bueno, la ansiedad se mitiga a veces con pescas que podemos hacer, pero que en la mayoría de los casos son meros paliativos. Sabemos que el invierno no propone salidas de pesca muy apasionantes, salvo la pesca del pejerrey con línea de flote y mojarra, la que debo confesar me gusta mucho, pero no es comparable a clavar una trucha con mosca. Estamos de acuerdo no? Qué más...bueno, para los que viven en la ciudad, no mucho más.

 

 

 

«Panorámica de la Boca del Río Chimehuín»  



 

«Malleo en Invierno 2004»
::Vista del Río malleo durante el invierno de éste año, más precisamente "la cuesta del Indio", camino a la confluencia con el R. Aluminé"::




A medida que el tiempo pasa y el calendario se consume, el calor primaveral nos anuncia que falta menos.








«La BOCA» :: La Mítica Boca del Río Chimehuín en plena primavera de éste año::

 

Tal vez reuniones de club o asociación un día determinado dónde todos nos juntamos para hablar siempre de las mismas anécdotas del último verano y comer un asadito con buen vino. O quizá una tarde de lluvia motiva para reacondicionar el equipo y reponer las moscas perdidas la última temporada, y un día de sol es excusa para salir con la familia y pulir el cast para que no se nos oxide la técnica. También por supuesto otra alternativa más que interesante es ver por enésima vez nuestros exclusivos videos de Gary Borger, el viejo Mel o Doug Swizer, condimentado siempre por el infaltable comentario de esposa que reza : " otra vez vas a ver eso.." O bien desempolvar viejas Fly fisherman y leer los mismos artículos que sabemos de memoria, que a pesar de todos siguen siendo interesantes rituales invernales. Para colmo nuestra actividad no está muy difundida aún en los medios de comunicación locales, lo que da como resultado pocos o ningún programa de tv que tenga la pesca con mosca como tema abordable, y en los casos en que esto ocurre, se trata de producciones de bajo presupuesto que dan como resultado un producto de lamentable nivel (pero igual lo vemos). Ah! Y me olvidaba de las sistemáticas visitas a los fly shops, que surgen como un simple: "voy un ratito así me despejo un rato y compro unos anzuelitos", y terminamos hablando tres o cuatro horas con otros en nuestra misma situación que han invadido el local y gastando quinientos pesos en elementos varios que no nos hacían falta. En el caso de aquellos que viven en los lugares de pesca por ejemplo en la Patagonia, sucede algo apenas diferente. En esos lugares la actividad al aire libre tiene otros matices, entonces cuando termina la temporada de pesca comienza la temporada de otra actividad.
El ski es una alternativa interesante para pasar el invierno, o tal vez caminatas o cortas travesías en bicicleta en días soleados, o la mera observación del paisaje. Pero también el hecho de estar viviendo muy cerca de los ríos y lagos a veces provoca la sensación mas palpable de que el tiempo no pasa nunca. Es decir sea cual fuere el caso, siempre estamos tratando con lo que tengamos a mano, de que la espera sea llevadera pero con el subyacente deseo irrefrenable a flor de piel. A medida que el tiempo pasa y el calendario se consume, el calor primaveral nos anuncia que falta menos. Así, comienza otra etapa. Comenzamos a planificar, considerar probables lugares de pesca ya sean nuevos o conocidos, ponernos de acuerdo en las fechas con nuestros compañeros de viaje y por supuesto lo mas importante de todo, aquello por lo que hemos esperado todo este tiempo: volver por esa grande que se nos escapó el último día de pesca la temporada anterior. (A quién no le pasó) Y entonces nos damos cuenta de que al fin y al cabo el tiempo pasa y estamos a las puertas de una nueva experiencia en nuestros amados ríos sureños. El ciclo imperturbable de la naturaleza vuelve a cerrarse para comenzar de nuevo y nosotros nos acomodamos a él, lo cual es lo que de una u otra manera tendríamos que hacer como un engranaje más en todo el complejo sistema de la vida. No siempre lo logramos, pero creo que en el fondo de nuestro ser, debemos sentirnos afortunados ya que en nuestro corazón vive una pasión que nos "obliga" al contacto con lo natural. De esa manera, quién sabe, algún día, podamos llegar a un entendimiento mas allá de lo racional del verdadero rol que nos toca desempeñar y lleguemos a latir al ritmo del universo.
Mientras tanto pesquemos hasta lograrlo.

 










 

Si desea participar de esta publicación con un artículo o relevamiento, dirigirse al mail que figura debajo,
para consultas escribir a:

wrivers_magazine@yahoo.com.ar