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:::Marrón
cobrada en el Malleo medio, en el "pozón del atreuco"::
El
registro fotográfico es malo, pero la marrón bien vale la pena. Este truchón,
del Malleo medio (pool del Atreuco), tomó una San Pupa Nº 14 en
ascenso Leisenring. Para la ocasión (totalmente imprevista) se usó una
caña Nº 2, línea flotante y tippet 4X. Moraleja: el pescador sutil
que persevere en los ríos de Junín, podrá esperar las máximas satisfacciones.
A pesar de que los años dorados se han marchado para siempre, la "historia"
sigue siendo la misma: tiempo, buena técnica y tenacidad.
Restricciones
especiales: entre el lago Tromen y el límite del Parque Nacional: mosca
solamente, anzuelo sin rebaba y devolución obligatoria. Entre el límite
del Parque Nacional y el puente de la Ruta N° 23: mosca exclusivamente,
anzuelo sin rebaba y devolución obligatoria. Límite diario, 1 perca. Entre
el puente de la Ruta N° 23 y su confluencia con el río Alumine: pesca
con mosca y anzuelo sin rebaba. Límite diario, 1 trucha menor a 30 cm.
y una perca.
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MALLEO ABAJO
Se extiende entre el puente que lleva a Alumine y su confluencia con el
río Alumine. A partir de allí el Malleo se vuelve más lento; disminuye
la proporción de riffles y aparecen los apacibles pools típicos del sector
inferior, que permiten un vadeo cómodo y seguro. El paisaje cada vez más
árido se puebla de formaciones rocosas que desafían la gravedad como gigantescos
castillos medievales. Uno de sus principales inconvenientes es la degradación
de la vegetación costera y su entorno, elementos vitales en la dinámica
del río. Los aborígenes de la reserva Auca Pan, acorralados por la pobreza,
sobreexplotan el suelo con cabras y ovejas. Esto ha producido una considerable
desertificación, sobre todo en los alrededores de los caseríos y la ruta.
Mientras los sauces son extraídos para leña, el ganado no deja prosperar
los retoños. Esta destrucción incrementa la sedimentación, que acarrea
altas mortalidades entre los juveniles y la permanente pérdida de refugio
para las truchas adultas. Hoy en día el problema es considerable, y de
no mediar una rápida intervención oficial, podría perderse uno de los
pesqueros más calificados de la Patagonia. A pesar de estos malos augurios,
las excepcionales condiciones del Malleo abajo lo convierten en una buena
opción. Los peces sobrevivientes (doctorados en técnicas de pesca) se
transformaron en trofeos verdaderamente difíciles de cobrar. Aquí se impone
pescar sobre pez visto y actuar con mucho sentido común para tener éxito.
Este tramo alberga una gran cantidad de truchas pequeñas (especialmente
arco iris de 20 a 30 cm.). Los peces más respetables oscilan entre 35
y 50 cm. En condiciones de agua alta o a final de temporada (durante las
corridas reproductivas), los pozones más cercanos al Alumine pueden deparar
marrones de entre 2 y 4 Kg.
Aporte de alimento :las inmejorables condiciones del Malleo
repercuten en una asombrosa oferta de bocados. Las pancoras proliferan
por doquier y constituyen el alimento habitual de los peces adultos. A
ellas se les agrega una gran cantidad de juveniles de trucha; un aporte
de proteínas muy valorado por las marrones. Entre los insectos se destacan
las efímeras (gen. Meridialaris, Baetis, Amaletus y Chiloporter), tricópteros
(fam. Glossomatidae, Hidropsychidae y Leptoceridae) y grandes cantidades
de plecópteros de la familia Gripopterigidae. Los quironómidos alcanzan
su "clímax" en marzo, cuando las temperaturas han disminuido y eclosionaron
los insectos de mayor tamaño. También se hallan interesantes cantidades
de caracoles, y en menor medida anfípodos y turvelarios. En el Malleo
los insectos terrestres poseen una importancia capital. A lo largo de
todo su recorrido existen grandes aportes de pulgones del sauce. En enero
y febrero los gusanillos del sauce pueden ser determinantes en los sectores
medio e inferior. Lo mismo sucede con las tucuras, en aquellas zonas con
barrancas aledañas a mallines o pastizales.
Técnicas y equipamiento: este río plantea
un sinnúmero de propuestas, por lo que requiere un equipo que convine
sutileza con versatilidad. Una caña N° 4 de puntera suave que permita
proteger terminales finos será la ideal, con una línea W.F. flotante para
usar ninfas y secas. Se le suma otra de hundimiento (Tipo Teeny 130 o
S.T. II al IV): el contrapunto más adecuado para intentar con streamers
en condiciones de agua alta. Pasado enero los equipos ultralivianos garantizan
vivencias gloriosas. Para medir habilidades con truchas realmente mañosas,
el final de temporada es ideal. En este momento la mayoría han sido pinchadas
y en el río sólo quedan insectos pequeños. Los períodos de alimentación
suelen prolongarse por varias horas, proponiendo un matching de hatch
incomparable. Entre las secas capitales se destacan Irresistible Black
y Attractor Patagonia Nº 10 ó 12 (ideales para marrones grandes con poca
luz), Elk Caddis y Patagonia Dun Nº 14 y 16 (como comodines para las eclosiones
de caddis y efímeras) y Griffith's Gnat Nº del 18 al 22 (durante hatch
de midges o spens de pulgones del sauce). Entre las húmedas y ninfas sobresalen
las Soft Hackle (tanto light dressed como Peacock), Prince, Pheasant Tail,
Skip Nymph, Jabalí e imitaciones de Pupas de Caddis entre N° 12 y 20.
Se aconseja contar con las mismas moscas en sus versiones flotantes, sumamente
efectivas ante peces educados.
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