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::El
copo ayuda a evitar el manoseo de los peces ::

::Con
dedicación es posible obtener buenos tamaños..::

::La
devolución es obligatoria en estos arroyos::
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Las moscas, en realidad
son de relativa importancia, ya que correctamente presentada, cualquier
ninfa, streamer o seca, puede resultar atractivo en el lugar y momento
indicados. Es por eso que se recomienda siempre utilizar líneas de flote,
leaders largos, y tener precisión en tiros cortos, ya que cualquier arroyo
de éstos, no tiene más de diez metros en su parte más ancha. Otra de las
claves es la insistencia. Inviertan tiempo en cada lugar que decidan pescar,
las truchas seguramente estarán allí, pero nuestra mosca deberá pasar
por el lugar correcto para que decidan tomarla, y eso, con las difíciles
truchas serranas, demora en ocasiones un largo rato. Los que sean pacientes
obtendrán su premio, el resto se la pasará haciendo treeking por la orilla
de los ríos, con una caña de mosca en la mano. Uno de los ríos más aconsejables
para aquellos que harán su primera experiencia, es el Sauce Chico, en
Tornquist. A pocos kilómetros de la ciudad, por un camino de tierra, arribamos
a este hermoso río, muy bien poblado de truchas arco iris. Con un poco
de observación y anteojos polarizados es posible descubrir hermosos ejemplares
nadando en busca de alimento, pero a no desesperar, porque hay muchas
y parecen fáciles, pero...no tanto. Esta zona se encuentra un tanto apartada
de la sierras, por lo que al ser menor la pendiente, las aguas del Sauce
Chico no corren tan presurosas como la de sus pares en Sierra y Villa
Ventana. La transparencia del agua es extrema, tanto que pueden observarse
truchas con mucha facilidad, pero también ellas lo pueden hacer con nosotros.
Entonces, dada la lentitud y claridad de las aguas, recomendamos usar
pequeñas ninfas o streamers atados a leaders largos y tippets finos. Lo
mejor es comenzar a pescar dejando hundir unos centímetros la ninfa o
el pequeño streamer, para luego con pequeños tirones comenzar a recuperar
la mosca. Cuanto más tiempo permanezca la mosca en el agua, más grandes
serán las posibilidades de tener un pique. En caso de ver una trucha,
deberemos concentrarnos, razonar y anticiparnos a su movimiento, lanzar
la mosca unos dos metros por delante de su futura posición y esperar unos
segundos a que se acerque, recién en ese momento deberemos comenzar a
recuperar la mosca. El error más común es lanzar demasiado cerca del pez,
lo que en ese tipo de aguas representa un error fundamental, ya que el
disturbio que la línea produce al caer, alertará a la trucha y la pondrá
en fuga con toda seguridad. En la zona del río más cercana al camino,
podemos observar la presencia de colmenas en los campos, muy cerca de
las orillas. Muchas abejas revolotean sobre el agua y con frecuencia son
sorprendidas por alguna inoportuna ráfaga de viento y caen al agua. Esto
es motivo de ruidosas subidas de truchas que están atentas esperando estos
providenciales bocados. Es por eso que es recomendable tener a mano algunas
moscas secas que imiten estos insectos, o por lo menos que vistan colores
negro y amarillo. No desperdicien la oportunidad de pescar primero la
costa en la que están parados (mejor agachados), ya que las orillas de
este río presentan pequeñas barrancas socavadas, constituyendo así un
refugio ideal para las truchas. En numerosas ocasiones al pasear la mosca
con tan sólo movimientos de la puntera de la caña, me he visto sorprendido
al ver salir hermosas arco iris prácticamente debajo de mis pies y tomar
la mosca con la rapidez de un rayo. La pesca en los otros ambientes como
el Sauce Grande, el arroyo Ventana, el Napostá, etc, donde el agua corre
más velozmente formando correderas y runs, se torna más difícil, ya que
el correcto manejo de la línea en el agua, determinará cuán naturalmente
derivará nuestra mosca, y si tendremos éxito o no. Lo ideal es pescar
río arriba o a través, con tiros cortos y controlables, cubriendo gradualmente
la superficie de agua que creemos más productiva. Generalmente lo más
fructífero es pescar pacientemente los pedreros o runs con una pequeña
ninfa, preferentemente de tonos oscuros. Si no tenemos respuesta a veces
es provechoso aumentar un poco el tamaño de la ninfa, y volver a repetir
la rutina. No desesperen, es muy probable que al menos dos o tres truchas
habiten esa pequeña porción del río; si no podemos pescarlas, en gran
porcentaje se debe a errores propios que deberemos corregir año tras año.
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