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"A
mi me gusta pescar, y todo lo que pueda pescar con un equipo de mosca
es maravilloso porque considero que me produce un esfuerzo mucho mayor
que en otras disciplinas"

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Un apasionado de la vida al aire libre::
::Todo
un referente de la pesca y devolución::
"He
pescado y mucho en los lagos, pero no me gustan, no es mi placer"
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Wrivers:-
Cómo te imaginabas la pesca en la Patagonia, sin haber ido?
Darío:-
Fue un mito para nosotros. Un poco por la distancia, ya que no había
los caminos que hoy tenemos, y otro poco por lo que nos contaban los pescadores
mayores, que además tenían más recursos económicos
que les permitían realizar esos viajes.
La primera vez que fui a la Patagonia lo hice con mi amigo Jorge Leme,
y tuvimos una experiencia espectacular en carpa. Recuerdo que ni siquiera
teníamos waders, sólo botas de goma.
Me sucedió que estando en el lago Paimún, recién
llegado y a mil revoluciones, a poco de realizar mis primeros lances,
me sorprende la imagen imponente del Lanín. En ese momento me di
cuenta de dónde estaba, recogí la línea y comencé
a admirar todo aquello.
Wrivers:-
Qué opinas de la pesca de otras especies que no forman parte de
la familia de los salmónidos?
Darío:-
A mi me gusta pescar, y todo lo que pueda pescar con un equipo de mosca
es maravilloso porque considero que me produce un esfuerzo mucho mayor
que en otras disciplinas.
Pero hay que entender algo, quizás todo el bagaje de enseñanza
que nosotros impartimos, en su mayor medida está focalizado en
tratar de enseñar a pescar una trucha con mosca, porque el equipo
de mosca, nace fundamentalmente para pescar a la trucha.
Yo soy conciente de que con las otra especies, lo que hacemos en la mayoría
de los casos, es una aplicación del spinning con un equipo de mosca.
Pero aún así no descalifica su práctica con el objeto
de pescar otras especies.
Wrivers:-
Cómo nace la escuela San Huberto?
Darío:-
Fue una idea total y absolutamente mía.
En la primer reunión debemos haber sido seis o siete vagos que
nos sentábamos a atar en la mesa de pool que todavía está
en el bufet del club.
Todos los chicos que luego formaros parte del cuerpo de instructores se
iniciaron en ese momento.
Mas tarde nos dimos cuenta de que eso había que organizarlo. Por
otro lado, por mi antecedente de docente, llegué a la conclusión
de que la mayor falla que tenía la Asociación Argentina
de Pesca con Mosca (AAPM) en ese momento, era precisamente no tener estructurado
algo sistemático para que pudieran formarse los nuevos pescadores.
Entonces, en un principio tuvimos bastantes dificultades, ya que se creía
que queríamos formar otra asociación paralela o algo por
el estilo, cuando en realidad San Huberto siempre fue una escuela.
Por eso es que tuvimos un gran reconocimiento en todo el país.
Gracias a ello, la gente de Orvis tomó contacto conmigo; me contrataron
para que contribuyera a al difusión de la pesca con mosca, y es
el día de hoy que todavía me asombro por todos los lugares
que pude visitar.
Dejáme decirte que el único mérito de San Huberto
fue el interpretar que había que canalizar las expectativas de
quien quería aprender, y en aquel momento y, en aquel momento,
fundamentalmente las de aquellos que no podían acceder a otro tipo
de información por factores económicos. Eso es lo que dio
lugar a la escuela San Huberto.
Wrivers:-
Por qué, estando vos a cargo, en un momento se produjo un quiebre
y la separación del grupo original en la escuela San Huberto?
Darío:-
En cierto momento, algunos amigos, de los cuales gracias a Dios sigo siendo
amigo, opinaban en forma contraria a mi parecer, y esto hizo que en un
momento determinado de la historia de San Huberto, se produjera una separación.
Por esos tiempos, el concepto original que era mantener la vigencia de
la escuela dentro de la institución San Huberto, estuvo a punto
de cambiarse para crear una entidad que fuera ajena al club.
Por esa razón, los muchachos que se desprenden de la escuela San
Huberto, formaron AMBA, y tengo la suerte de que permanentemente me invitan,
y tengo con ellos una relación excelente.
Aún así, fijate que en AMBA no han variado en lo más
mínimo los objetivos que teníamos en el club, y ese es el
mayor logro de San Huberto. Tanto lo es, que se ha proyectado cuantitativa
y cualitativamente a todo el país.
Observa que hoy en día, todas las instituciones inclusive la misma
AAPM, tienen en su calendario los cursos anuales, y créeme que
eso, en aquella época no existía.
Lo único que yo recuerdo es que la AAPM dictó un primer
curso para instructores.
Ese primer curso, que fue dictado por tipazos como Jorge Donovan, el Bebe
Anchorena, Marcelito Morales, y me estoy olvidando de algunos, se desarrolló
en base a un temario que abarcó un tiempo que no recuerdo si fue
un mes o dos, y tuvo sólo tres alumnos: Carlos Mesina, Andrés
Morenza y Florencia Donovan. Fueron los primeros tres egresados como instructores.
Eso pasó a la historia.
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