Nota corresp. a 45º edición ¦[Marzo - Abril 2011] - por Patrick Brennan. ::haga clíck para entrar al home::    

 

 

 

Imagenes en breve



En agosto de 2010, viajé a Kiritimati (También conocidas como Christmas Islands) Este archipiélago se encuentra ubicado en el centro del Océano Pacífico. El objetivo a pescar: bonefish.

No debe confundirse con el territorio australiano de Isla de Navidad en el Océano Índico (famoso por sus solicitantes de asilo),

Kiritimati es una de las miles de islas que componen el grupo Kiribati (Ki-ri-bas).

Las islas de Kiribati cubren una vasta extensión en la zona central del Pacífico al este de Fiji y sudoeste de Hawaii. Aunque se trata una nación independiente, hay que decir que es bastante pobre. Hay poca industria que no sean la del turismo (pesca, surf y buceo) y la pesca comercial, por desgracia llevadas a cabo por las empresas pesqueras internacionales y no locales de Kiribati.

Kiribati también ha sido el beneficiario de una cantidad razonable de la ayuda de Japón, EEUU y Australia, de hecho, hoy la moneda es el dólar australiano.

No hay agricultura, excepto el coco, e incluso para nuestros estándares (estandares australianos ya que quien escribe la nota es de allí, el editor) la comida es cara, por lo que me es difícil imaginar como esta gente se hace de alimentos. Como dije antes el turismo es la principal fuente de ingresos, y en cuanto a pesca, el bonefish es el pez que se destaca, aunque hay una interesante pesca de altamar
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La gran ventaja de Kiritimati para los australianos sobre cualquier destino de pesca de bonefish es el costo. Es básicamente un destino barato. Los siete días de pesca guiados, alojamiento y comidas por lo general por menos de AUD $ 4,000. Los costos adicionales incluyen bebidas y propinas. Usted necesitará (y sería una locura no hacerlo) llevar su propio equipo.

El encanto del bonefish es multifacético. Se trata de un pez bello sin lugar a dudas, como revestido en cromo, y eso no es solo algo estético, sino que es lo que lo convierta en un pez tan difícil de detectar. Sus escamas actúan como un espejo que refleja directamente la superficie de la arena y el agua en sitios poco profundos hasta el punto que literalmente desaparecen. Sólo son visibles para aquellos ojos que saben mirar y bajo ciertas condiciones. También son increíblemente potentes y rápidos.

Son considerados como uno de los peces más buscados del mundo, sin embargo, no sólo comen moscas. Se los puede tentar con señuelos e inclusive con carnada en ciertas áreas. Se los puede pescar de muchas maneras, en playas, en los bancos circundantes a los flats, donde se suelen congregar esperando que suba la marea, sin embargo, lo que hace a esta pesca tan atractiva es tentarlos con una mosca en los flats poco profundos y a pez visto.

 
 



 
 
Probablemente el punto en contra que tiene el bonefish, tiene que ver con sus propiedades alimenticias; claro, todos los peces tienen huesos, pero cuando un pez se le llama "bonefish", se puede estar seguro de que es por una buena razón. También es cierto que muchas culturas indígenas lo comen, pero como alimento de subsistencia.

Inicio del Viaje

Nuestro grupo se encontró con el head guide, un inglés muy predispuesto, en el aeropuerto de Ikari. Él y otros guías que lo acompañaban se presentaron y nos ayudaron a cargar el camión con nuestras cosas. Saltamos dentro del vehículo y escuchamos atentamente lo que el guía inglés nos decía con respecto a como había estado la pesca y cuales eran las expectativas para nuestro viaje. Sonaba bastante bien.


En solo dos minutos de camioneta estábamos en las amarras, donde nos dividiríamos en dos grupos: uno conformado por dos pescadores y un guía y el otro por cuatro pescadores y dos guías. El inglés, también se encargaba del Lodge, razón por la cual no nos acompañaría.

Nuestros guías fueron: Simon, Ray y Nathan. Navegábamos una hora, incluso más, para llegar a los flats más productivos, sin embargo había tanto para ver que realmente valía la pena.








 

 
 
 

 
Mi compañero Graham y yo, fuimos con Ray, para pescar esa primera tarde, en la cual ingresamos a un flat con marea entrante. Ray caminó hacia un punto adyacente a un canal poco profundo y se puso a observar. Me senté en la popa, observando a mi compañero, mi intensión era observar su experiencia para poder aprender. Unos minutos más tarde, nuestro guía señalaba amablemente, mientras instruía como hacer el cast a Graham. Desde donde yo estaba, no podía ver nada. Graham hizo el lanzamiento hacia donde le habían indicado, no estoy realmente seguro de que él pudiera ver algo. Comenzó a recuperar la mosca, como le habían dicho que debía hacer, segundos después su imitación de crustáceo era interceptada y su caña se doblaba.

El rechine del reel y la línea quemando, daban crédito a una bala plateada de unos 35cm de largo. No importaba, ya que se trataba del primer bonefish en la vida de Graham. Era mi turno ahora y el guía no quitaba sus ojos de la superficie del agua. Yo también comencé a escudriñar las aguas... :-"Pronto", Ray, apuntó suavemente, mientras de deslizaban de sus labios ;-“bonefish, 30 pies”. Miré hacia allí, pero no podía ver nada. Hice el lanzamiento y comencé a recuperar la mosca tal y como lo había enseñado Ray minutos antes, cuando repentinamente, dijo que me detenga, para luego volver a recuperar la mosca, ahora estaba a unos 25 pies de distancia. Sentí cierta tensión, al mismo tiempo de que Ray gritaba :-“fish ON”. Virtualmente estaba peleando contra un pez invisible. Ray tomaba al bonefish, otro pez de unos 35cm. En pocos minutos, Graham y yo habíamos dado con nuestros primeros bones.

 
 
 

 

 



Pronto aprenderíamos que en la pesca de bonefish el tamaño no importa tanto, una vez que uno de estos peces rondan las tres libras pueden tranquilamente llevar corridas hasta el backing, al menos una vez. Un torpedo de más de cinco libras hará que su linea y backing queden planchadas casi horizontalmente en dirección al pez, y uno puede esperar prácticamente dos corridas de esas con un pez de este tamaño. También aprendimos que una vez que hemos entrado a la boca de este pez con el anzuelo, es crucial tener control sobre la línea y que no haya quedado ningún cabo suelto. La velocidad a la que un bonefish sale a la carrera… sorprende por lo menos. El butt de la caña, la manijita del reel, el fighting butt, medía vuelta de línea sobre un dedo, los cordones de los zapatos, el pié y hasta incluso un loop sobre nuestras cabezas, son las principales causas de cortes en el tippet, al menos al principio.

A medida que la tarde avanzaba, el viento aumentaba, alcanzando casi los veinte nudos (unos cuarenta kilómetros por hora). Cada persona que había consultado sobre la pesca en Kirimati, me había dicho que practicara mi lanzamiento en el viento. Esa tarde hubo momentos en que me sentí fuera de juego debido al ventoso clima. Reconozco que no soy un gran caster, pero también que algo de práctica hubiera sido de ayuda. El viento no mermó en absoluto durante esa semana, soplaba entre los doce y los veinticinco nudos promedio. Se pueda creer o no, uno comienza a agarrarle la mano y en siete días de pesca, cada uno de los pescadores del grupo podía hasta con el más mañoso de los vientos.

Esa primera tarde habia sido excitante. Incluso ya comenzaba a ver mis propios bonefish, castear hacia ellos y capturarlos, todo cerraba. Casi demasiado bueno para el primer día. Los primeros peces habían sido pequeños, cuando Graham se topó con un animal de otro calibre. Tomó la mosca y salio volando, arrasando línea y backing a su paso, ese pez pesó unas diez libras. No sé cuantos peces capturamos esa tarde, pero ciertamente fueron suficientes. Ya de regreso en Ikari, nos encontramos con los otros miembros de la expedición, que habían tenido resultados muy similares, con lo cual declarábamos todo un éxito esa primera jornada de pesca.



 

 
Los otros seis días fueron muy buenos también. El viento no aflojó pero ya habíamos podido tomarle la mano. Con días despejados era ya algo común poder detectar a los peces e intentar pescarlos.

Todas las sesiones fueron diferentes, obteniendo un perfecto blend de todas las distintas experiencias. A veces los peces se iban como misiles encima de la mosca y otras parecían tímidos y hasta asustadizos.

Pescarlos en fondos de arena blanca era lo más fácil, no solo se convertían en blancos simples a nuestra vista, sino que también era fácil presentarles la mosca. Los fondos de arena con un poco de vegetación lo seguía de cerca, en un cómodo segundo lugar. De todas maneras, los hemos pescado incluso en zonas coralinas, en esos lugares era común verlos con la cola fuera del agua (coleando o como se expresa en inglés, tailing, el editor), aunque debajo de la superficie allí eran completamente invisibles.

Muchos de esos peces superaban holgadamente las tres libras, en esos casos, la mosca debe aterrizar justo enfrente a sus narices. Una cast pasado de seguro atorará la mosca en alguna roca y demasiado encima, genera una estampida. Pero con el cast justo, la acción comienza y aunque parezca difícil de creer, un pez de mas de tres libras es fácil de luchar, ya que el adjetivo que le calza justo sería: imparable, solo hay que dejarlo correr..

No diría que es una pelea sucia, con revolcones en el fondo, pero con ciento cincuenta metros de línea fuera es común que en algún sitio se obtenga un enganche en algún coral o piedra. De esta manera pescamos algunos de los peces más destacados del viaje.
 
 



 
 
Nosotros habíamos pautado nuestro viaje de forma tal que coincidiera con la luna llena. Aparentemente cada mes durante los primeros días de luna llena, llegan a ciertos flats escuelas de bonefish grandes con el propósito de desovar. De hecho nosotros vimos y capturamos algunos de los peces más grandes del viaje en las cercanías a un flat en particular, algunos bones de ocho y más libras de peso. Este tipo de pesca, hacia peces grandes concentrados en escuelas, es sin dudas algo aparte… castear frente a ellos y recuperar como si se tratase de un streamer, eventualmente algún pez se separa del grupo persiguiendo a la mosca y junto a él casi siempre algún otro ejemplar, el pique en estos casos esta casi asegurado.

Sin embargo, parecía interesarme más el hecho de buscar a individuos más bien solitarios, en cuyo caso, tanto el lanzamiento como la recuperación de la mosca eran factores claves.

No me malinterpreten, ver cardúmenes de peces grandes era excitante, mientras que en la otra mano, era frecuente dar con muchos individuos cercanos a las mágicas diez libras, con lo cual no era imprescindible perseguir a los grandes cardúmenes.

Si bien los bonefish era el objetivo primario, capturamos algunas espcies más. Los jureles son bien comunes, sobre todo en los veriles, algunos de ellos son gigantescos. Vimos peces que superaban con comodidad los veinticinco kilogramos de peso. Otro pez que se daba frecuentemente era el “goatfish”, un pez de colores muy hermosos.

Una especie muy interesante es el “trigger fish”. Son increíblemente asustadizos, lo cual requiere una excelente presicion y suavidad al mismo tiempo.

Vimos “triggerfish” de hasta diez kilos, pero solo pudimos capturar algunos de mucho menor tamaño





 

 
 

 


 
Otro tema de investigación había sido el equipo, antes del viaje estuve tratando de informarme al respecto. Nuestro grupo pesco con cañas de número cinco a número ocho, dependiendo en gran medida a la competencia de cada uno en lo que a lanzamiento se refiere. Yo recomendaría que se empleé un número más de línea que el de la caña, al menos eso me ha sido de ayuda, sobre todo en días ventosos; mi equipo fue una caña siete con una línea ocho y fue perfecto para mi. Si deciden ir a este paraíso perdido en medio del pacífico, también sugeriría llevar más material de atado que moscas. Nos rindieron de maravillas moscas atadas en anzuelos #4 y #6 con cristal flash naranja esparcido detrás de los ojos o complementando la cola. Ojos, desde pequeños bead chain, hasta de compuestos con tungsteno para los lugares mas profundos. Una vez que dábamos con los colores y pesos correctos nos poníamos a atar un rato durante la noche, era una manera maravillosa de culminar cada jornada.


To summarise, bonefish were one of the few fish that has lived up to and probably exceeded my expectations. Ikari House was excellent and I would thoroughly recommend them. Their Australian Agent is Paul Gilbert paulgilbert@bigpond.com. Christmas Island was also great and the bonefishing was awesome. I would say though, that our entire group was surprised that the average size fish was smaller than I would have expected. The average fish (this is overall as some flats had more larger fish than others) would have been 1 ½ to 2 pounds. That said, there were plenty of 3+ pound fish for everyone.

 
 


 
 

 

 

 

   
 




 

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