Nota corresp. a 14° edición¦[ Agosto ~Septiembre ] « por Diego Flores»   ::haga clíck para entrar al home::  

   
   
 
.:: Agradecemos a la Revista Vida Salvaje por permitirnos publicar este artículo publicado en el mes de Mayo de 2005 (edición n°97)::.

 

 
         
 
Los romanos poseían una frase célebre: "Semper aliquid novi ex Africa" -"siempre aprendemos algo nuevo de Africa"-.
En mi caso, podría trazar una idéntica en relación con el Litoral, sobre todo cuando mi búsqueda se centra en dorados con anzuelos emplumados. Con los primeros fríos, y extinta la temporada en Patagonia, son muchos los mosqueros que mudan sus expectativas sobre la enorme planicie de inundación del Paraná medio. Un rico e intrincado sistema de islas y canales que se extiende entre Goya y La Paz. En Esquina, centro imaginario del área, encontramos además los deltas inferiores de los ríos Corriente y Guayquiraró, que entretejen una sucesión infinita de accidentes ideales para el pescador sutil.
Con esta inquietud acudimos al llamado de nuestro amigo Esteban Etchepare, que recién llegado de Bariloche testeaba la cuenca baja recabando "data fresca" para cuando arribaran sus clientes. El panorama inicial era el siguiente: el Río Corriente muy bajo, agua sucia del Paraná entrando a los arroyos y pique bueno, pero irregular y difícil de encontrar. Mientras en una situación normal se da con dorados activos en al menos tres lugares distintos, aquí todo se resumía a encontrar uno o a lo sumo dos pesqueros buenos y sacarles el jugo lo más posible. La primera mañana de pesca, neblinosa y plomiza, se perdió entre pesqueros improductivos y sorteando los innumerables bancos a flor de agua por el bajo nivel de las aguas (estaba en 2,85 m, cuando lo mejor es contar con 3,5 m). Esa cota se traducía en un panorama chato y sin desnivel, con pocas correderas interesantes. En función de ello pescamos ambos días exclusivamente con W.F. flotantes y Wet Tip de hundimiento II y III. Y así continuó la tarde, hasta que los encontramos a todos juntos a la entrada de una laguna, que se unía al arroyo Ingá a través de una profunda fisura en el albardón de la isla. Los vimos desde lejos, por lo que bajamos antes a vadear para atacar el pesquero con el mayor de los sigilos. Ahí nomás Esteban mostró chapa de capo de la zona, y antes de que pudiera entrar en ritmo me sacó "in your face" dos dorados: uno de 2,5 kg y otro de casi 5 kg, que saltó media docena de veces empapando la cámara de fotos y a todos los espectadores presentes. Este último picó 10 metros antes de veril previo a la corredera. El mismo lugar donde yo había presentado varias veces y sin éxito una mosca más chica, pero el dorado terminó eligiendo un enorme streamer de 17 cm que dio origen a la charla nocturna que remata la nota. Ante tal demostración de habilidades, y profundamente intimidado, me crucé a la otra orilla.
 


.::Diego (sentado) y Esteban (de pie) rumbo a los pesqueros más rendidores::.





El mismo lugar donde yo había presentado varias veces y sin éxito una mosca más chica, pero el dorado terminó eligiendo un enorme streamer de 17 cm que dio origen a la charla nocturna que remata la nota.




 


     
 
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Con equipo N° 5 tuve varias tomadas de doradillos chicos, sacando tres de 2 kg promedio. Todo el tiempo probé con moscas tubo (tube flies), que a pesar de las grandes expectativas que tenía en ellas no ofrecieron ventajas sobre las tradicionales. Será cuestión de seguir ensayando. Al otro día, como disponíamos de poco tiempo para la nota, nos la jugamos a volver al mismo lugar, más que nada por sentido de experimentación: ¿Estarían allí los mismos dorados?, ¿cómo reaccionarían ante una nueva pasada de moscas? Ante mis súplicas, Esteban me dejó entrar primero y metí un lindo doradillo con una Andino sintética de 6 pulgadas de largo. Luego se le sumaron dos piques más que no fueron concretados. Ahora venía la prueba de fuego: ingresar a la corredera y mover los mismos peces que el día anterior. Al respecto tengo una frase: si bien de arranque los dorados pueden mostrarse un poco atolondrados, ya pinchados resultan tan o más ariscos que las truchas. Casteo con la Andino, y tengo tres mordisqueadas seguidas en la cola. Paso a otro modelo corto con la intención de concretarlos, y nada. Pongo de vuelta la Andino de 15 cm, y nuevamente otros tres toques sin clavar. Al momento de rotar la corredera, me odié con toda mi alma por no tener el mismo modelo pero en versión Stinger (dos anzuelos, el de la mosca y otro más pequeño conectado con un cable de acero). Tras haber sido espectador de toda la bonanza, Etchepare largó con una mosca corta (9 cm) pero bien ruidosa para irritar a los dorados (un diver que imitaba una rana). Así obtuvo dos piques, ambos clavados, con doradillos que mostraron signos de haber sido capturados y devueltos el día anterior. Realmente una experiencia sobre la cual sacar muchas conclusiones.
 

.::Con aguas entre bajas la pesca al vadeo o directamente caminando en la costa hacen las delicias del mosquero::.



 

 

 

 


 
Dorados grandes con mosca.-

Había quedado bien calentito con el dorado grande de Esteban, sobre todo por el hecho que yo había pescado ese lie segundos antes que él. Así que terminada la pesca, asado de por medio y bajo un manto estrellado de otoño, discutimos cuestiones técnicas y biológicas que hacen a la captura de buenos dorados. Un coloquio de ida y vuelta, que ordenó mucho mis ideas referentes a la pesca con mosca en el Paraná medio. En lo personal amo profundamente estas charlas, que en general son un tema recurrente cuando la pesca estuvo difícil o la mala fortuna nos cachetea. Charlas que provocan una verdadera "depuración" de conocimientos. Un salto de calidad, que al volver al agua se refleja en una actitud más segura y completa como deportista. La primera cuestión respecto a este tema, es que cada vez quedan menos dorados grandes. Un pésimo manejo ambiental, la pesca comercial indiscriminada, represas, la destrucción del hábitat y el avance incesante de la contaminación así lo determinan. Una espiral descendente que se acelera en la medida que se acerca al fondo. Los dorados son carácidos cuya estrategia de vida se apoya en la longevidad y una altísima fecundidad (entre 100.000 y 150.000 ovas por kilo vivo de hembra). Mueren muchos y crecen lento. Para llegar a 4 o 5 kg (un trofeo importante para la mosca), una hembra necesita al menos 6 años de vida. Alcanzar entre 8 o 10 kilos de peso insume otros 3 o 4 años, y en el estado actual de la cuenca es muy raro que antes no termine trasmallada, en un espinel, o muerta a garrotazos por un pescador desaprensivo. El segundo punto es que de los dorados grandes existentes, muy pocos se encuentran en un contexto en el que puedan ser capturados con equipos de mosca. La mayoría acecha en grandes piedras sumergidas, veriles imposibles o diluidos en canchas demasiado abiertas donde el trolling o la pindaceada con morena son las únicas técnicas rentables. Encontrar esos pocos accidentes que combinan el punto de caza de un dorado importante y la posibilidad de presentar una mosca, marca el principal "bonus track" de un guía. A ello se le agrega la astucia propia de todo ejemplar que vivió mucho tiempo. Llegado a este punto, Esteban barajó cuestiones técnicas realmente interesantes. Salvo la excepción de dar con un cardumen de dorados grandes (algo que pasa pocas veces en la vida, o directamente nunca), los "trofeos" son solitarios. En el 95% de los casos los cardúmenes son cosa de doradillos. También estima que los rangos de tamaño dentro de un cardumen no son elásticos, sino bastante acotados: por ejemplo grupos de peces de 1,5 a 2 kg o de 3 kg parejitos, nunca de 1 a 5 kg. En la típica corredera mosquera, los dorados más grandes (solitarios) se apostan en el embudo donde ésta nace o en el veril anterior al agua rápida, bien identificable por la joroba o colchón que dibuja el agua en la superficie. Otras posibilidades son piedras, palos o raigones, que marquen un buen lie de acecho, preferentemente en arroyos grandes o el mismo Paraná, donde el peso promedio suele ser mayor. De los muchos dorados grandes que capturó y vio capturar en su vida, la mayoría tomó en este tipo de aguas. Esta cuestión surge de una jerarquía, que en Salminus se establece con el tamaño. Los peces más grandes (dominantes) se ubican solos, sobre las líneas de agua por donde recién ingresa el alimento, dejándole el resto a los más chicos. Otro punto es que los dorados grandes tienden a cazar en lo profundo, bien cerca del fondo. Es raro que suban o se alejen demasiado de la estructura que les da cobijo. Por ello las líneas de hundimiento tipo Teeny o Forthy Plus, en pesos de 175 a 300 grains, resultan las más adecuadas. Como son menos voraces y rápidos que los chicos, es necesario trabajar la zona más tiempo y con presentaciones desde distintas posiciones. Nunca abandone un lugar prometedor hasta oscultarlo completamente. Aunque en el Paraná medio existen situaciones en las que algún dorado grande toma una mosca chica, resultan más la excepción que la regla. Normalmente un buen "pajarraco" de 15 a 18 cm, en anzuelo 3/0 o 4/0, hace la diferencia. La macrofagia (tendencia a capturar presas voluminosas) es una conducta típica en los dorados que superan los 70 cm. Conducta que a nivel anatómico se refleja de la siguiente manera: un dorado de 5 kilos no tiene la boca dos veces mayor que uno de 2,5 kilos, sino mucho más grande. Condición advertible a simple vista y que le vale el mote de cabezones. En materia de moscas grandes, inclínese por materiales sintéticos que no absorban agua, logrando un diseño lateralmente aplanado, con buena silueta lateral y poco peso. Lo mismo cabe para las cabezas muddler, que deben ser pequeñas y ralas. La flotabilidad del pelo de ciervo genera un círculo vicioso en el que se necesitan ojos de plomo cada vez más pesados, terminando todo en un "piano" por completo incasteable. Por último, hay que redoblar la atención en todas las fases de la pelea, ya que los dorados grandes suelen desprenderse bastante: utilice siempre anzuelos de buena calidad y manténgalos afilados, elija muy bien el momento para introducir la línea suelta en el carrete (reel in) y nunca pierda tensión con el pez.
 


.::Arriba: La potencia de los doradillos es algo que todo mosquero debería sentir alguna vez en su caña::.




Salvo la excepción de dar con un cardumen de dorados grandes (algo que pasa pocas veces en la vida, o directamente nunca), los "trofeos" son solitarios.


.::Un hermoso Dorado que se decidión por una enorme mosca de color negro ::


 

 

...La macrofagia (tendencia a capturar presas voluminosas) es una conducta típica en los dorados que superan los 70 cm....

 

 

 

 

 
Equipos y recomendaciones.-

En materia de equipos, el más versátil y adaptable es un N° 7, potente como para volar una mosca voluminosa o reducir un pez grande, y lo suficientemente sutil para divertirnos con cada doradillo mientras buscamos el trofeo del viaje. Al respecto recomendamos una caña potente, de 9 pies y un reel cargado con no menos de 100 m de backing de 20 libras. Vadeando en arroyos chicos y tras ejemplares de 1 a 3 kg, un equipo N° 5 de similares características nos proporcionará una sucesión de saltos y corridas inolvidables. Si da con un nutrido cardumen de doradillos, anude una Deceiver de 8 o 9 cm de largo, baje la potencia del equipo y después me cuenta. En este viaje probamos un cable de acero de increíbles prestaciones. Se trata del American Fishing Wire 7x7, que como su nombre lo indica está formado por siete filamentos integrado cada uno por siete alambres ultrafinos. El resultado: un cable extremadamente fino y flexible, que se anuda "casi" como si fuera nailon. Al respecto recomendamos 20 libras para doradillos y 30 libras para los más grandes. Es caro y sólo se lo puede adquirir en el extranjero, pero sugerimos agotar todas las instancias para incorporarlo a nuestras vituallas porque realmente vale la pena. Ante las perspectivas de vadeo se recomiendan waders ligeros (mejor goretex) y botines con buen agarre al pie, para no dejarlos enterrados en el fango. Un detalle muy importante, por la abundancia de rayas, es tocar el fondo que vamos a pisar con un bastón de vadeo. La sutil caricia de una "raya du fuogo", no sólo arruinará nuestro viaje: también nos dejará una úlcera que tardará meses en cicatrizar. Por último, no olvide protector solar y abundante repelente de insectos en aerosol.

Servicios.-

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En materia de moscas grandes, inclínese por materiales sintéticos que no absorban agua, logrando un diseño lateralmente aplanado, con buena silueta lateral y poco peso. Lo mismo cabe para las cabezas muddler, que deben ser pequeñas y ralas. La flotabilidad del pelo de ciervo genera un círculo vicioso en el que se necesitan ojos de plomo cada vez más pesados, terminando todo en un "piano" por completo incasteable.

 



     
 
 
     











 

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